La realidad del coste de viajar a Japón
Japón lleva años cargando con fama de destino caro. En parte es merecida: los vuelos desde España son largos y no baratos, y un ryokan con cena puede costarte lo que tres noches en un hotel europeo. Pero en el día a día, Japón sorprende. Un tazón de ramen en un restaurante local cuesta entre 6 y 10 €. Un billete de metro entre zonas, 1 o 2 €. Muchos de los mejores momentos del viaje — pasear por Gion al atardecer, ver el cruce de Shibuya, sentarte en un parque durante el sakura — son completamente gratuitos.
La clave está en entender dónde se concentra el gasto real. La mayor parte del presupuesto de un viaje a Japón se va en tres sitios: el vuelo, el alojamiento y, si haces ruta entre ciudades, el transporte de larga distancia. Todo lo demás — comida, entradas, compras — es sorprendentemente flexible.
El vuelo: la partida más variable
Los vuelos directos a Tokio son escasos desde la mayoría de orígenes — lo habitual es hacer una escala en ciudades como Doha, Dubái, Helsinki o Amsterdam. El precio varía mucho según la temporada: en temporada baja (enero-febrero, junio) puedes encontrar vuelos por 500–700 €. En primavera (época del sakura) o durante el puente de mayo japonés (Golden Week), los mismos vuelos pueden costar el doble. Reservar con 4–6 meses de antelación y tener flexibilidad de ±3 días en las fechas puede ahorrarte 200–400 €.
El alojamiento: más opciones de las que crees
Japón tiene uno de los sistemas de alojamiento más variados del mundo. En el extremo económico están los hostales (guesthouse) y los hoteles cápsula, donde puedes dormir bien por 25–45 € en ciudades como Tokio u Osaka. En el rango medio, los business hotels japoneses (cadenas como Toyoko Inn o Dormy Inn) ofrecen habitaciones limpias, bien equipadas y bien ubicadas por 60–100 €. En el extremo superior está el ryokan — alojamiento tradicional con tatami, bañera de madera y cena kaiseki incluida — que puede ir de 150 € a más de 300 € por persona.
Un detalle importante: los precios en Tokio son entre un 20 y un 30% más caros que en el resto del país. Si tu presupuesto es ajustado, alojar algunas noches en ciudades secundarias como Kioto o Hiroshima (en lugar de Tokio) reduce la factura notablemente.